En nuestro trabajo diario es posible que la retirada de suturas y/o grapas pueda parecer una actuación menor o de perfil bajo, pero en realidad es una de esas decisiones clínicas que dicen mucho de nuestro criterio como enfermeros. Este acto no consiste solo en “quitar o retirar material”, supone la decisión de valorar si la herida ya está preparada para seguir su curso por sí misma o si todavía necesita un poco más de apoyo para cerrar sin complicaciones.
Y aquí, ante esta decisión, es donde aparece la duda que tantas veces surge en consulta, planta o urgencias: ¿es mejor retirar todo en una sola sesión o hacerlo de forma alterna, dejando parte para más adelante? La respuesta no está en una norma fija, sino en la lectura de la herida, su estabilidad y el riesgo de dehiscencia o infección.
QUÉ DICE LA EVIDENCIA

Haciendo una revisión de varias fuentes podemos encontrar coincidencias claras, ya que coinciden en que las suturas no absorbibles suelen retirarse, de forma orientativa, entre los 7 y los 14 días, aunque la localización anatómica y la evolución real de la cicatrización pueden acortar o alargar ese plazo. En las grapas, el intervalo habitual también se sitúa en ese rango, siempre condicionado por la tensión de la herida y por cómo responden sus bordes.
Evidentemente todos tenemos asimilado los plazos de retirada, pero cuando hacemos la revisión podemos poner de manifiesto que lo más importante no es el calendario a seguir sino la valoración previa. Antes de retirar cualquier punto o grapa conviene comprobar si los bordes están bien aproximados, si existe enrojecimiento progresivo, exudado anormal, dolor creciente o cualquier signo de apertura. Cuando la herida está firme, la retirada completa suele ser la opción más simple y eficaz; cuando todavía hay fragilidad, la retirada alterna aporta un margen de seguridad adicional.
Retirada Alterna
Sin lugar a dudas la retirada alterna encajará mejor cuando la herida todavía necesite soporte parcial. En la práctica, esto significa retirar primero una parte del material y observar si la línea de cierre se mantiene estable antes de completar el procedimiento. Es una estrategia especialmente útil en heridas con tensión, cicatrización lenta o duda clínica razonable sobre la resistencia del cierre.
Con esta forma de proceder no se trata de llevar a cabo un procedimiento “a medias”, sino de proteger una herida que aún está necesitando cierto soporte. Por ello, la retirada alterna va a aparecer siempre recogida en procedimientos de enfermería como una opción válida en heridas.
Retirada Total
En los casos en los que la herida está limpia, seca, bien aproximada y sin datos de complicación, retirar todo en una sola sesión sería la opción razonable. Además de reducir visitas, evita mantener más tiempo del necesario un material que ya no aporta un beneficio claro cuando la cicatrización está consolidada.
La literatura revisada no demuestra que la retirada alterna sea superior de forma general; más bien, ambas modalidades son útiles según el contexto. De manera que, la elección correcta no depende de la costumbre, sino del estado real de la herida.
Antes de retirar la sutura, bien por indicación del cirujano o por la costumbre de tiempos recomendados, conviene detenerse un momento y observar. Si hay dolor desproporcionado, secreción purulenta, olor desagradable, aumento del enrojecimiento o separación de la herida, lo prudente es no seguir de forma mecánica y replantear la conducta que vamos a seguir.
Después del procedimiento de retirada de suturas o grapas, la educación al paciente sigue siendo parte importante del cuidado que proveemos. Es útil explicar que debe mantener la zona limpia y seca, evitar el roce y no manipular costras ni tiras adhesivas si se han colocado. También conviene insistir en los signos de alarma: más dolor, enrojecimiento creciente, calor local, secreción, mal olor, fiebre o apertura de la herida.
Si la localización es una zona sometida a movimiento o carga, puede ser razonable recomendar prudencia con esfuerzos físicos durante los primeros días tras la retirada.
Estos consejos, aunque sencillos, ayudan a prevenir complicaciones y transmiten seguridad al paciente. Recordemos que en numerosas ocasiones «menos es más».


Con el tema que planteamos hoy queremos poner de manifiesto algo que debe de ser una premisa básica de nuestra profesión: no trabajamos por automatismos, sino por valoración clínica. La herida manda más que el reloj o la recomendación al alta. La técnica debe adaptarse al momento evolutivo del tejido.
De modo que tras realizar la búsqueda bibliográfica en diferentes bases de datos, no se han encontrado estudios o ensayos que demuestren que sea más conveniente quitar todos los puntos de sutura o grapas de una vez o hacerlo de forma alterna. Sí hay recomendaciones generales con respecto a los tiempos medios recomendados, según la región anatómica, el espesor de la epidermis, el tipo de cierre y la tensión de la herida.
En resumen, retirar suturas o grapas de una vez o por fases no es una cuestión de preferencia personal, sino de valoración de la herida y de seguridad clínica. La retirada alterna puede aportar tranquilidad en heridas todavía frágiles, mientras que la retirada completa es la opción más razonable cuando la cicatrización ya está suficientemente consolidada.

