La inmunoterapia con alérgenos es un procedimiento muy especifico y complejo que recae casi en su totalidad en el personal de enfermería, siendo por ello que se nos va a exigir en todo momento una actualización constante en esta materia.
Podríamos decir que es fundamental que los profesionales de enfermería estén actualizados por tres motivos principales:
Garantizar la seguridad del usuario
La inmunoterapia utiliza extractos biológicos activos altamente concentrados. Estar actualizado permite seguir de forma estricta los protocolos de verificación para evitar fallos humanos graves, tales como:
- Confusión de extractos: Asegurarse siempre de que el vial corresponde al paciente correcto, ya que las vacunas son individualizadas.
- Confusión de dosis o fases: Diferenciar con exactitud si el paciente se encuentra en la fase de iniciación (viales de menor concentración o dosis crecientes) o en la de mantenimiento.
- Técnica correcta: Recordar que la administración de la inmunoterapia subcutánea debe realizarse exclusivamente por vía subcutánea profunda en el tercio medio de la cara posterior del brazo, aspirando siempre antes de inyectar para evitar la vía intravascular accidental, lo que desencadenaría una reacción sistémica grave.
Detección precoz y manejo de reacciones adversas
El profesional de enfermería va a ser el encargado de la administración, leo que le va a permitir:
- Identificar alarmas inmediatas: Reconocer de inmediato los signos de una reacción sistémica o anafilaxia durante los 30 minutos obligatorios de observación posteriores a la inyección (como prurito palmo-plantar, eritema generalizado, rinitis, tos o disnea)
- Aplicar los criterios de medida exactos: Conocer al detalle los límites de tamaño de posibles induraciones postadministración (por ejemplo, saber que un habón inmediato mayor de 3 cm en niños o de 5 cm en adultos requiere reajustes en la pauta) para tomar decisiones clínicas rápidas o derivar al alergólogo.
Modificación de pautas ante incidencias
El paciente no siempre acude a la consulta en condiciones ideales. Estar al día con los manuales y/o procedimientos nos va a dotar del conocimiento necesario para evaluar cuándo se debe retrasar o modificar una dosis, evaluando:
- Retrasos en el calendario: Saber cuántos días o semanas se ha excedido el usuario desde su última dosis para recalcular de forma segura cuánto se debe rebajar el extracto.
- Situaciones intercurrentes: Identificar contraindicaciones temporales antes de pinchar, como la presencia de fiebre, crisis de asma recientes, infecciones activas o si el usuario ha comenzado a tomar nuevos fármacos (como los betabloqueantes).
La actualización de enfermería transforma la administración de la inmunoterapia de una técnica puramente mecánica a un acto clínico seguro, experto y resolutivo.
INTRODUCCIÓN
La inmunización es, en términos científicos generales, el proceso mediante el cual el sistema inmunitario de un individuo se modifica y se vuelve resistente o tolerante frente a un agente específico tras la exposición pautada a un antígeno. Mientras que la inmunización tradicional (las vacunas frente a enfermedades infecciosas) busca activar las defensas para que el organismo ataque y destruya a un patógeno, la inmunización en las patologías alérgicas persigue el objetivo opuesto: educar al sistema inmunitario para que deje de reaccionar de forma exagerada ante sustancias inocuas.
En este contexto, la inmunoterapia con alérgenos (ITA) o inmunoterapia específica (ITE) se define como el único tratamiento etiológico capaz de modificar el curso natural de las enfermedades alérgicas mediadas por mecanismos IgE. El procedimiento consiste en un proceso de inmunización activa mediante la administración repetida de dosis paulatinamente crecientes del alérgeno o alérgenos a los que el paciente se encuentra sensibilizado, habitualmente por vía subcutánea. El fin último de esta intervención es inducir un estado de tolerancia clínica e inmunológica a largo plazo, logrando una reducción significativa de la sintomatología y disminuyendo la necesidad de medicación sintomática.
La correcta y segura aplicación de la ITA o ITE depende del estricto cumplimiento de protocolos estandarizados de actuación. Dado que las pautas de mantenimiento se realizan mayoritariamente en el ámbito de la Atención Primaria, resulta imprescindible que el personal de enfermería responsable cuente con una formación actualizada. Esta capacitación es el pilar fundamental para garantizar la eficacia terapéutica, asegurar la correcta técnica de administración, realizar el reajuste de dosis ante posibles incidencias y prevenir o detectar precozmente cualquier reacción adversa, salvaguardando así la seguridad del usuario.
POBLACIÓN DIANA
La población diana de la inmunoterapia con alérgenos (ITA) está constituida por pacientes con un diagnóstico demostrado de patología alérgica mediada por IgE, en los que se evidencia una correlación directa entre la exposición al alérgeno y sus síntomas clínicos.
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Los criterios clave para su inclusión incluyen:
- Indicaciones principales: Usuarios con rinitis alérgica (moderada o grave) que no se controla adecuadamente con el tratamiento farmacológico habitual, y usuarios con asma bronquial alérgica bien controlada. También se incluye de forma prioritaria a usuarios con reacciones sistémicas por alergia a veneno de himenópteros.
- Requisitos diagnósticos: Es obligatorio demostrar la sensibilización mediante pruebas cutáneas (prick test) o niveles elevados de IgE específica frente a alérgenos que dispongan de extractos de alta calidad y estandarizados.
- Criterio de edad: Se administra de forma generalizada en adultos y en la población pediátrica a partir de los 5 años de edad.
Criterios de exclusión: Quedan fuera de la población diana los usuarios con asma grave incontrolada (FEV1 < 70%), enfermedades autoinmunes graves, neoplasias activas o aquellos bajo tratamiento con fármacos betabloqueantes.
Criterios de inclusión
La ITA está indicada principalmente en pacientes que presentan las siguientes patologías alérgicas, siempre que sean mediadas por anticuerpos IgE:
- Rinitis alérgica e inmunoterapia: Pacientes con rinitis alérgica (asociada o no a conjuntivitis) moderada o grave, que interfiere con su calidad de vida o con el sueño, y cuyos síntomas no se controlan adecuadamente con el tratamiento farmacológico habitual o con las medidas de evitación del alérgeno.
- Asma bronquial alérgica: Pacientes con asma bronquial extrínseca bien controlada (asma leve o moderada de base alérgica). Es una población diana crítica porque la inmunoterapia ha demostrado frenar la progresión de la rinitis hacia el asma y disminuir las crisis asmáticas.
- Alergia a veneno de himenópteros (avispas y abejas): Pacientes que han sufrido reacciones sistémicas graves (como anafilaxia) tras la picadura de estos insectos. En este grupo, la inmunoterapia es de obligada consideración por su alta eficacia para salvar vidas.
La inclusión en el tratamiento con ITA deberá ser individualizada, considerando contraindicaciones absolutas y relativas, así como la relación riesgo-beneficio.
Contraindicaciones absolutas:
Son aquellas situaciones en las que no se debe administrar inmunoterapia específica en ninguna circunstancia, debido al alto riesgo de eventos adversos graves:

- Enfermedades inmunológicas graves o autoinmunes no controladas.
- Neoplasias activas.
- Enfermedades cardiovasculares severas no controladas, en las que el uso de adrenalina esté contraindicado.
- Uso de betabloqueantes no sustituibles, que puedan interferir con el tratamiento de una reacción anafiláctica (ej, adrenalina).
- Inmunodeficiencias graves (primarias o secundarias) no tratadas.
- Enfermedades psiquiátricas graves no controladas
- Falta de acceso a medicación médica urgente o a adrenalina en caso de reacción sistémica (especialmente en inmunoterapia subcutánea)
Contraindicaciones relativas
Son condiciones en las que la ITA puede administrarse con precaución y bajo valoración individualizada del riesgo-beneficio:
- Asma bronquial no controlada (especialmente si el FEV1 < 70% del valor teórico).
- Embarazo: se contraindica cualquier tipo de iniciación de ITE (puede continuar si ya se inició antes del embarazo y no hubo reacciones previas).
- Edad < 5 años o > de 65 años cuando existan comorbilidades significativas.
- Tratamiento con inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA),en caso de la inmunoterapia con venenos de himenópteros que siempre son de administración hospitalaria.
- Antecedentes de reacciones adversas graves previas a la ITE.
- Dermatitis atópica grave
- Infecciones agudas, fiebre o exacerbación alérgica reciente. (Con antibiótico se puede vacunar si el proceso infeccioso está en resolución, más de 24h sin fiebre).
- Si ha recibido vacuna de virus vivos, esperar 10 días.
- Nódulos. Valorar la absorción y si persisten, remitir a la Unidad de Alergia.
PLAN DE ACTUACIÓN
El Alergólog@ realizará la prescripción de la ITE y la pauta de administración que siempre llevará consigo el paciente. Se le proporcionará toda la información por escrito sobre los objetivos y las características del tratamiento fomentando así la adherencia al mismo. Reevaluará el tratamiento ante cualquier incidencia.

El personal de enfermería será el encargado de administrar cada dosis. Tendrá un papel importante en mantener la información actualizada y personalizada para cada paciente. Esta información debe ser clara y sencilla. Entre sus responsabilidades se encuentran las siguientes:
- Verificar identidad del paciente y pauta prescrita.
- Comprobar ausencia de contraindicaciones en cada administración.
- Administrar la dosis prescrita.
- Vigilar al paciente durante el periodo de observación.
- Registrar la administración y las incidencias.
- Actuar ante reacciones adversas según protocolo.
Debido al posible riesgo de reacciones adversas, la inmunoterapia debe administrarse en lugares en los que se disponga con inmediatez de equipos completos de reanimación, incluyendo adrenalina inyectable, para ser utilizados por personal adecuadamente instruido.
La dosis terapéutica de la inmunoterapia se establece mediante ensayos clínicos de eficacia y seguridad, variando según cada tratamiento en un volumen que oscila entre los 0,5 ml y 1 ml. Aunque alcanzar la dosis máxima es el principio fundamental de la terapia, aquellos pacientes que muestren intolerancia a la misma deben ser remitidos a la unidad de alergia, valorándose en algunos casos el reparto de la dosis entre ambos brazos.
En la actualidad, los viales están altamente estandarizados y mantienen su potencia alergénica intacta hasta su caducidad. Esto garantiza que los extractos sean estables y reproducibles, permitiendo completar dosis entre viales o cambiar de caja sin necesidad de reducir la cantidad administrada, salvo en unas pocas inmunoterapias específicas que así lo indiquen.
En último término, el éxito de este tratamiento se sustenta sobre tres pilares básicos:
- La selección adecuada del extracto
- Una ejecución correcta de la técnica de administración
- Cumplimiento y adherencia por parte del paciente.
TÉCNICA Y PAUTA DE ADMINISTRACIÓN


MANEJO DE LAS REACCIONES ADVERSA

Locales
Incluyen prurito, inflamación, induración, enrojecimiento de la piel en el lugar de inyección o incluso dolor en brazos. La reacción más frecuente es el edema local en el lugar de la inyección. Suele ser bien tolerado y no requiere tratamiento específico.
- Aplicar frío local.
- Antihistamínicos orales (puede ser el mismo que tome el paciente para rinitis o conjuntivitis)
- Esteroides orales (solo cuando la intensidad de la reacción lo requiera): metilprednisolona 1-2 mg/kg/día o dosis equivalentes de otros esteroides. Si la reacción es muy intensa remitir a la unidad de alergia
- No utilizar cremas ni pomadas en la zona.
- Para evitar reacciones locales repetidas, es conveniente administrar antihistamínicos antes de la dosis y dos días después, hasta comprobar una buena tolerancia.
- Para seguir con la misma dosis de IT se puede optar por dividir la dosis en ambos brazos.
Las Reacciones Locales NO predisponen a Reacciones Sistémicas.

Sistémicas
Las reacciones sistémicas pueden variar desde síntomas leves (estornudos, rinorrea, urticaria localizada) hasta cuadros graves de anafilaxia. Existe una relación directa entre la precocidad de aparición de los síntomas tras la administración de la ITE y la gravedad del cuadro.


¿Cuándo debo contactar o derivar a la Unidad de Alergología?
La derivación a la Unidad de Alergología se realizará siempre que la seguridad del paciente pueda verse comprometida o cuando sea necesaria una reevaluación especializada para adaptar, modificar o suspender la inmunoterapia específica.
Se deberá contactar o derivar al paciente a la Unidad de Alergología en las siguientes situaciones:
- Interrupciones o retrasos repetidos en la pauta de inmunoterapia.
- Mala tolerancia a la dosis pautada o imposibilidad de avanzar en la pauta.
- Aparición de nódulos subcutáneos que no se reabsorben entre dosis.
- Asma inestable o mal controlada que obliga a retrasar la administración.
- Reacciones locales de intensidad superior a las descritas en el protocolo.
- Aparición de cualquier reacción sistémica relacionada con la inmunoterapia.
¿Qué hacer si existen dudas sobre la dosis o la pauta de administración?
- No administrar la inmunoterapia hasta aclarar la pauta.
- Contactar con la Unidad de Alergología de referencia por los canales establecidos. (SOLICITAR CONTACTO A LA COORDINACIÓN)
- Registrar la incidencia y la actuación realizada en la cartilla de seguimiento.
¿Qué información debe reforzarse al paciente en cada visita?
- La importancia de acudir a las citas programadas.
- La necesidad de informar sobre cualquier reacción tras la administración, inmediata o retardada.
- Evitar ejercicio físico intenso durante las 4 horas posteriores a la inyección.
- No manipular ni rascar la zona de inyección.
- Comunicar cambios clínicos relevantes (asma, infecciones, embarazo, nuevos tratamientos).
¿Qué debe registrarse siempre en la cartilla de seguimiento?
- Fecha de administración.
- Dosis y vial administrado.
- Lugar de inyección.
- Tolerancia a la dosis.
- Reacciones adversas y tratamiento aplicado.
- Incidencias y consultas realizadas a Alergología.
¿Qué hacer ante una interrupción o retraso de la dosis?
Si por cualquier circunstancia no se pudiera vacunar el día que le corresponde, en algunos casos, es posible que haya que modificar la dosis, si el retraso es importante. En tal caso tendremos en cuenta lo siguiente.
Durante el periodo de mantenimiento mensual:
- Si el retraso es menor de 8 semanas (a contar a partir de la fecha que le tocaba la administración) repetir ultima dosis tolerada.
- Si el retraso es superior a 8 semanas (a contar a partir de la fecha que le tocaba la administración) repetir pauta de inicio.
En todo caso, ante cualquier duda contactar con el servicio de Alergia (Solicita el contacto a la Coordinación)
¿Hay que modificar la pauta si comienzo una caja nueva?
No, al cambiar de caja, siempre que sea la misma vacuna, se continua con la misma pauta que tenía el paciente.

